Santiago, un oasis en nuestro viaje

El hermano del padre de mi abuela por parte de mi padre, partió como otros tantos españoles a hacer las américas… como fruto de ello, las hijas de las hijas de las hijas de este pariente nos acogieron en Santiago de Chile como si fuésemos sus hijos, al fin y al cabo somos familia, ¿no?

Atrás dejamos la larga historia del reencuentro consanguíneo que debemos a mi tía María José y a mi abuela. La verdad es que sentirse como en casa por unos días a miles de kilómetros de tu hogas, sin tratar con nadie cercano durante semanas, es impagable. Y así fue como nos sentimos gracias a la numerosa familia de las hermanas Rojas. Nos ofrecieron una visión global de una capital tan grande que difícilmente hubiéramos podido abarcar en unos pocos días. Geográficamente la ciudad está situada en un valle rodeado de montañas que pueden divisarse desde cualquier punto. Incluso algunas de ellas sirven como miradores.

Aunque el centro conserva un sabor muy europeo, existe una tendencia hacia el modelo estadounidense: urbanizaciones lujosas en la perifería de la ciudad, con campos de glof, colegios y universidades privadas y elitistas, los Mall, las plazas comerciales, etc.

Como en toda gran ciudad no faltan los barrios marginales donde existe una pobreza extrema, como por ejemplo el situado en torno al mercado de La Vega. Nosotros los conocimos debido a que desde allí tomábamos el colectivo hacia casa, y casualmente uno de mis primos (¿2º, 3º, 6º…?) representó una obra de teatro sobre la realidad del barrio, a la que por cierto pudimos asistir a su exitoso estreno (¡Viva el Langosta!)

También asistimos a un local tradicional, El Huaso, en compañía de la familia para presenciar el baile típico nacional, la Cueca, mientras saboreábamos un deliciosa pastel de choclo y un pisco sour.

5 comentarios

  1. Ana-Luz said,

    noviembre 25, 2009 a 8:22 am

    Hola Esther,
    Estoy disfrutando mucho con vuestro blog y haciendo honor a la verdad, no tengo mas remedio que reconocer que cada día me daís mas envidia, me encantaría emular vuestra experiencia. Así que como ya te dije, aprovecharla a tope, aunque creo que no hace falta que os lo diga.
    Casi siempre me quedo con ganas de saber mas, como por ejemplo mas cosas de vuestra travesia por la costa chilena, que debió ser impresionante, supongo que pasareis por los fiordos, así que os animo a colgar más fotos, y a extenderos con los comentarios, si es posible.
    Chile parece un pais fuera del tiempo, ya me dió esa impresión cuando estuve allí hace un montón de años, y aunque no me meti en ese Chile profundo como en ese pueblo del pejerrey, si que conocí la vida rural de Chiloé o Temuco, y tengó un recuerdo muy grato de gente acogedora y feliz.
    A proposito, me he reido un montón con lo del pejerrey. Durante nuestra estancia en la isla de Taquile, en el Titicacaca, nuestro menú era invariablemente sopa de quinua y pejerrey a la plancha.

    Un fuerte abrazo.

  2. calurera said,

    noviembre 25, 2009 a 9:48 pm

    Ana! a mí sí que me hace muchísima ilusión saber que nos sigues y que disfrutas con lo que vamos contando. La verdad es que tenemos muchas más fotos, y muchas más anécdotas, pero solemos acogernos a un resumen porque no es fácil buscar un hueco para narrar y escribir. Sin embargo, en cuanto tenga un ratito te responderé en un correo a las preguntas que nos haces, si puedo te mandaré alguna foto extra, y bueno, cuando regrese siempre podemos quedar a hablar de lo que quieras.
    Un abrazo bien fuerte!
    ESTHER

  3. Susika said,

    noviembre 26, 2009 a 7:47 pm

    ¡Q pasada pareja!Me emocionais,me provocais envidia.Seguid devorando la vida y transmitiendonoslo.Besazo grande.

  4. ALFONSO Y CARMEN said,

    noviembre 27, 2009 a 9:56 pm

    Aqui estamos cenando con tus padres, viendo este hermoso blog y como siempre hablando de los hijos, sobe todo de esos hijos que tenemos lejanos y que echamos de menos, pero sabemos que son felices con lo que hacen y por lo tanto nos hacen felices a pesar de la distancia. Muchos besos Esterina.

  5. carola said,

    diciembre 17, 2009 a 4:55 pm

    Chicos que emoción ver sus fotos en neustra casa. Que alegría saber que estàn bien y siguen disfrutando de su viaje, los recordamos con mucho cariño y esperamos d ecorazón poder volver a encontrarnos en alguna de las vueltas de la vida.

    Cuidense, un abrazo para ambos, cariños

    Carola, Tito y niños


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