Salar de Uyuni I: Lo que no es salar

En un 4X4 nos encaminamos hacia la cordillera volcánica, ascendimos hasta 4100m en 50 minutos entrando a Bolivia. Sabemos que a partir de aquí las cosas cambian… pero algo tendrá este país que nos ha hecho regresar de nuevo a ambos… ¡Comienza el tour!

 Dos hermanos canadienses, dos amigos “viva la vida” holandeses, un chófer boliviano y nosotros, un par de españoles, metidos en un jeep dispuestos a iniciar el tour del salar de Uyuni. Consta de tres etapas: las lagunas altiplánicas y géisers, el desierto y los poblados, y el salar.

 Nuestras cabezas comienzan a quejarse por esa falta de oxígeno repentino, se siente como una losa que comprime más y más el cerebro en ese pequeño espacio en el que vive. Refresca. Aún quemados por el sol de estos días atrás, nos abrigamos otra vez…

Todavía nos preguntamos por qué es tan frecuente que bajo cada volcán haya una laguna. Sin saber la respuesta nos encontramos con las lagunas altiplánicas: la blanca y la verde, a la orilla del volcán Licancabur, mitad chileno, mitad boliviano. En ellas, más flamencos… sí, estas aves rosadas de patas largas que no había visto nunca antes y que desde hace semanas parece que es el único animal que existe…

Por si nuestras cabezas no estaban ya a punto de explotar, subimos 1000 m más, ¡hasta 5200! Por suerte no teníamos que andar. Eran las 11:00 cuando llegamos a los géisers, ¿y por qué remarco la hora? porque es entre las 6 y las 8am cuando se encuentran en su máxima actividad debido a la diferencia de temperatura con el exterior,eruptando auténticas columnas de vapor que abrasan. Pero nosotros no fue así como lo vimos. Más bien parecían grandes hervidores de barro – blop, blop se escuchaba burbujear – y dentro tal vez se encontraran miles de huevos duros que emanaban ese fuerte olor a azufre. Me daba la sensación de estar viendo el centro de la Tierra. De pronto tuve la impresión de que el suelo que pisaba, tan quieto, tan duro, tan impasible a mi paso, estaba más vivo que yo. El viento soplaba a unos 100 km/h empujándote traicioneramente bien cerquita de los pozos, y qué paradoja que a pesar de que corriese tanto aire, éste estaba privado de oxígeno debido a la altura, ¡5200m!, en un punto donde la naturaleza te empequeñecía con su grandeza.

 Tocando fin la primera etapa del ttur, descansamos a los pies de la laguna colorada, la última de las lagunas altiplánicas, para nosotros la más bonita de todas ellas. En sus alrededores al pie del volcán se disponían en semianillos concéntricos la laguna roja, agua azul marina, el blanco de la piedra vórax, pasto verde intenso, tierra color chocolate salpicada de amarillo de los rastrojos de paja y tú. A lo lejos, increíble pero cierto, un glaciar. ¡Un glaciar! Miraba a mi alrededor, de aspecto desértico, y volvía a mirar al bloque de hielo y no acertaba a ordenar las letras para conseguir la palabra exacta que describiera lo que estaba viendo.

Aparecieron los flamencos, como no, pero también las vicuñas corriendo y las llamas tranquilas, pastando, y si han de huír lo harán andando, en fila, en orden, mirándote de vez en cuando mientras siguen mascando. Y aunque Gerardo deseaba que le escupieran, no es tan fácil, pues según nos contaron sólo lo utilizan como mecanismo de defensa. El paseo finalizó sólo como cabría esperar en un día de tanto viento: con una tormenta de arena que duplicó el esfuerzo de regreso al campamento.

A la mañana siguiente, por si no hubiéramos tenido poco, más desierto, más arenoso e inmenso. Sin ningún camino trazado más que en la mente de Wicho, nuestro chófer (Un saludo para todos aquellos que intentaron ser chófer una vez y que ahora leen el blog. Remarcaremos la diferencia con un verdadero chófer boliviano que masca coca para no dormirse, a sus 23 años ya es ex-camionero ¡¡y trabajaba sin azafatas!! – puntualiza un ex-chófer “del palillo de”). Gracias a ello lo atravesamos sin ver ningún otro vehículo hasta alcanzar el árbol de piedra, una de las paradas imprescindibles. También cruzamos el desierto de Dalí, llamado así porque las formaciones rocosas brotando de la nada le confieren un aspecto subrealista tal como los cuadros del pintor, que por lo que se ve no pudo asistir a la inauguración.

El trayecto comenzó a asemejarse a un safari cuando pequeños grupos de vicuñas se cruzaban a nuestro paso dejándonos con la duda de cómo saciaban su sed. En cambio cuando veíamos llamas, siempre había cerca pasto y agua. Andaban revoloteando también gaviotas andinas y, por supuesto, más flamencos.

 A partir de aquí paramos en tres localidades remotas: Alota, donde probamos la carne de llama y la sopa de quinua, Julaca y San Agustín. Entre medio aún pudimos observar agrupaciones más pequeñas y rudimentarias con sus cuatro casas de barro y paja junto a su redil, que subsisten gracias al pastoreo y siembra de la ya mencionada quinua. Eran las civilaciones más primitivas que habíamos encontrado hasta el momento, en las que la mayoría no hablan español y tan sólo se comunican en quechua.

Finalizamos esta segunda etapa durmiendo a las orillas del salar…

6 comentarios

  1. Ester madre said,

    diciembre 6, 2009 a 7:43 pm

    ¡¡¡¡¡GUAPAAA!!!!

    • calurera said,

      diciembre 6, 2009 a 9:43 pm

      Amor de madre… a ver si paras en casa algún día, mujer, que no hay quien te pille! jajaja MUAK

  2. carmen said,

    diciembre 7, 2009 a 7:08 am

    Hola Gerardo ¿como estás?
    Impresionante y muy bonito este bolg que esta haciendo Esther,y que espero conocerla algun dia. Por lo menos sabemos un poquito de vosotros y de esa aventura que estaís viviendo.Cuidaros mucho.
    y……….me imagino que como el anuncio del almedro voverás a casa por NAVIDAD no?
    No dejes de pasar a vernos
    Muchos BESICOS
    Carmen

    • calurera said,

      diciembre 7, 2009 a 10:39 pm

      Gerardo:
      Carmen! No vuelvo para Navidad!No se donde las pasaré,supongo que en Perú.Cuando llegue seréis los primeros en que os vea como siempre,ojalá coincida que estés. Saludame a toda la tropa de la estación y me alegro que sigas el blog!ya verás como te pille Agustín!jajajaja

  3. Fatima said,

    diciembre 7, 2009 a 3:13 pm

    Chicossssss, yo tambien qiero ver un flamenco!!! Por favor, poner un primer plano de aguno!! Yo el otro dia vi un grupo de camellos (se llaman rebaños?) en mitad de la nieve y estuve todo el dia emocionada. Espero que pasarais los 2 un buen cumple (vale q hace un mes ya pero bueno, jajajaja). Impresionante todo aquello 🙂 un besico en el cogote pa los 2!

  4. nacho said,

    diciembre 8, 2009 a 11:14 pm

    Gerardo!! nosotros no necesitabamos coca para no dormirnos porque ya estaba luisfer!!! y las azafatas eran simple imagen capitalista. ahora preguntale a ese chofer si conduce con las puertas abiertas con la gente dentro o si lava el coche con las ventanas bajadas!!! si lo ha hecho entonces sera un buen chofer!!! y merecera entrar en nuestro club.
    seguir con el blog hasta el final porque nos teneis a muchos enganchados a el!
    cuidaros mucho.
    un abrazo


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