Aventura Salvaje

Cocodrilos, monos, aves mil, serpientes, roedores gigantes, delfines, pirañas, plantas carnívoras, jaguares, árboles que se comen a otros árboles, lianas… ¿Cómo acceder a todo ello? Sólo en avioneta…

 Llegamos a Trinidad con la esperanza de que la época de lluvias todavía no hubiera incomunicado los caminos o carreteras del departamento del Beni. Demasiado tarde. Como cada año para estas fechas la zona de la Amazonía boliviana se inunda por completo quedando a salvo sólo lo que se encuentra sobre los “camellones” o plataformas elevadas de tierra de hasta dos metros de altura, rodeadas por canales. Durante aproximadamente seis meses sólo se puede acceder por vía aérea, lo que no quiere decir que siempre sea posible. Tampoco penséis que cualquier avión puede llevar a cabo esta tarea, pues los aeropuertos de las pequeñas localidades son una simple llanura de hierba, que imposibilita el aterrizaje y despegue de aviones cuando el terreno se encuentra fangoso. Así como las góndolas en Venecia son las avionetas en el Beni. No quedaba otra posibilidad: fuimos a por la nuestra. Rememorando los pasos de Gerardo hace tres años nos dirigimos al “avionetario” destino a Santa Rosa. “Esther, la otra vez esperé dos horas hasta que se llenara la avioneta… ¡que esto no es llego-pico-mato! “. Tuvimos paciencia, y hambre y sueño, hasta que después de 10 horas el piloto nos dijo: ” Ya está anocheciendo, el camino sigue feo. Probaremos mañana. A las 6:30 aquí. ” Y es que esto no es más que un claro ejemplo del ritmo de vida de estas tierras. No hubo protestas ni malas caras, simplemente así son las cosas.

Al día siguiente tuvimos más suerte y en cuanto despejó despegamos. Cinco pasajeros de una media de 60 kgrs, el piloto y una carga hasta completar una carga de 450kgr, su máxima capacidad, por lo que el viaje les salió muy rentable debido a nuestra “livianez”. Gerardo se colocó de copiloto, las tres jóvenes sentadas en segunda fila, y el quinto pasajero tuvo que acomodarse como pudo entre los bultos en la cola del avión. Empujamos hasta colocar la avioneta en la pista y al poco de estar sobrevolando un paisaje de ensueño, el piloto nos indica un avión que por falta de gasolina se vió obligado a realizar un aterrizaje forzoso en mitad de la nada… El tiempo finalmente no estaba tan despejado como parecía y a mitad de vuelo se plantea regresar cuando todas las nubes nos envolvieron por completo impidiéndonos la visibilidad.

 Salimos de ésta y pudimos disfrutar de nuevo de las vistas del río Mamoré serpenteando entre el brócoli gigante que aparentaba la selva desde esa altura. El aterrizaje fue tan sorprendente y cómico como el despegue. A pie de pista esperaban los nuevos pasajeros con destino a Trinidad y es que aquí nadie vuela a Santa Rosa si no hay gente que retorne.

Nuestra siguiente misión era encontrar a Rambo; queríamos que fuera él el guía nativo de las pampas tal como lo fue hace 3 años con Gerardo. No fue difícil dar con su casa ya que Santa Rosa es un pueblo muy pequeño. Ahí su mujer y su hermano nos dieron asiento hasta que apareció el esperado Rambo. Cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que recordaba al guitarrista de Dañaos (Gerardo para el que no lo sepa). Justo ahora no hacía tours porque se encontraba de vacaciones… ” ¡Mejor así! nos organizamos y salimos esta misma tarde… Necesitaremos comida, gasolina para la barca, nos llevaremos tiendas de campaña y si lloviera tengo amigos que podrán alojarnos en el camino. Y si quieren podemos cocinar nosotros: ¡más aventura! I´m the jungle boy! ” – comentaba tan ilusionado como nosotros. “Ahora esta es su casa y nos gustaría que desayunaran con nosotros. Después iremos con las motos a dar una vuelta por el pueblo. ” Como podeis comprender, con semejante recibimiento habría merecido la pena esperar 10 horas más en el “avionetario”. Fueron de los 3 días más especiales y auténticos de lo que va de viaje.

Como Rodriguez de La Fuente nos encontrábamos nosotros surcando el río Yacuma en una canoa. Rambo nos advirtió que íbamos a tener suerte para ver animales, porque tras unos días de lluvia, cuando sale el sol, muchos de ellos se dejan ver, especialmente aquellos de sangre fría como los cocodrilos y las serpientes. Y por si fuera poco, los caimanes negros se habían instalado provisionalmente en el río porque la época de sequía había hecho estragos en los territorios donde suelen vivir. Con este panorama imaginareis los nervios que llevaba encima, y es que tal como auguró nuestro querido guía, ahí estaban. No alcanzamos a contar cuántos cocodrilos llegamos a ver hasta tal punto que lo extraño eran los tramos en los que no divisábamos ninguno. Los había inmóviles en la orilla con la boca cerrada o  abierta. Otros huían entra la espesura de las pampas o sumergiéndose rápidamente. Algunos sólo asomaban sus característicos ojos que en la noche brillaban si los alumbrabas con la luz de la linterna. Los más tranquilos se introdcucían lentamente en el agua hasta desaparecer, pero los más desafiantes mantenían la mirada e incluso seguían la barca… Aunque sin lugar a dudas, los que nos asustaron de verdad fueron los tres que vimos colear bruscamente en busca de alguna presa.

Había tanta cantidad de vida conviviendo armónicamente que para unos chicos de ciudad como nosotros nos parecía ciencia ficción.

Tortugas secándose al sol

Familia de capibaras, los roedores más grandes del mundo

Hay miles de aves, que en su gran mayoría superaban el metro de longitud. Andaban, volaban y algunas buceaban para pescar. Para los más interesados aquí dejamos algunas de las especies que pudimos ver: ave del paraíso o serere, tucanes, cormorán, garza mora, blanca y rosada, paraba, martín pescador, pato de aguja, águila pescadora, pájaro tigre, mauri, tapacaré, oropéndola, jabirú, etc

En las zonas profundas habitaban los bufeos, los delfines rosados de agua dulce, que también tuvimos la suerte de ver.

Los monos, tan adorables en la TV, tan $·”&/(%”·$¿¡ en la realidad. Primero vimos a los monos araña de rama en rama que no dudaron en acudir en masa cuando Rambo les enseñó media banana que dejó sobre mi cabeza, y en medio de la pelea por conseguir el manjar alguno de ellos debió cagarse de miedo (o de emoción) sobre mi camiseta.

Los monos capuchinos fueron quienes nos despertaron correateando por el tejado en busca de un hueco por el que colarse para robar el desayuno.  Los monos aulladores parecían más pacíficos en la copa de los árboles, aunque no precisamente los más silenciosos. Los habías rojos y negros.

Adentrándonos en la profundidad de las pampas, camino del Lago Peligroso… pero sin camino y con hierbas hasta la cintura… increíblemente Rambo descubrió una anaconda de 3 metros escondida entre el pasto. Lejos de asustarse cantó, bailó, nos abrazó y nos besó antes de atraparla pues para él encontrar una anaconda es como para un futbolista marcar un gol.

Ya en las proximidades del lago, las huellas de un jaguar que se habían grabado en el barro hace menos de dos días. Después de todo esto, había que comer: necesitábamos preparar el fuego, el campamento que nos protegiera de la lluvia y pescar. Pescar no con una caña ni cualquier pez… sino con un simple sedal enroscado en un palo con el cebo, que también atrapamos previamente, capturamos unas cuantas pirañas con las que cocinamos un plato típico de aquí: Sudao de piraña.

No pude resistirme a preguntarle cómo era capaz de orientarse en mitad de las pampas sin una referencia aparente, yo que ni siquiera soy capaz de orientarme con un mapa en la ciudad. ” Es fácil guiarse por los vientos, donde el viento frío y seco proviene del sur y donde el cálido y húmedo, como el de ahora, es del norte. No hay como confundirse.

Daría para otra entrada hablar sobre estos tres personajes de las pampas: el ya conocido Rambo, el solitario Jakie y el del niño Ernesto.

Dejamos nuestra amada Santa Rosa para dirigirnos a Rurrenabaque. Hacía más de una semana que las lluvias habían bloqueado la entrada de turistas. El pueblo está sumido entre las montañas y la vegetación, que es más espesa y alta correspondiendo a una localidad más selvática. Estábamos interesados en hacer el canopy. Tras una caminata por la selva de una hora viendo víboras, plantas carnívoras y árboles medicinales, alcanzamos una altura de 30 metros desde dónde está la plataforma para lanzarse con un arnés por los cables y conseguir así una vista panorámica de la selva que de ninguna otra manera se podría lograr.

Rurrenabaque es la puerta de entrada al parque Madidi en el que se ofertan expediciones a la selva. Como ambos habíamos hecho esto anteriormente, la opción más atractiva era salir en bote hacia La Paz por el río acampando en la selva durante 4 días; sin embargo no fue posible porque no hubo gente suficiente para llevarlo a cabo… aunque hay que reconocer que el viaje en bus no fue menos aventura…

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5 comentarios

  1. Luis said,

    diciembre 25, 2009 a 12:53 am

    Awesome!!

    • arcadezgz said,

      diciembre 26, 2009 a 12:56 pm

      ¡Hombre Luis! te has “quedao” corto, esto es más que ¡¡Awesome!! y ¿lo que queda?.

  2. victor said,

    diciembre 26, 2009 a 1:23 pm

    buahhhhhhhh!!! solo puedo decirte, q me muero de envidia!!!…anda q si estuviera alli estaria disfrutndo como un enano con tanto animalejo jajaja

    P.D.: felices fiestas chic@s!!! 🙂

  3. enlazadordemundos said,

    diciembre 27, 2009 a 6:49 am

    Eyyyy, no puedo dejar de visitar vuestro blog, y me encanta lo q veo.
    Q tal? sabeis algo? volvereis? voy reservando mesa en Kuala-Lumpur o lo dejo para un poco mas tarde por si acaso.
    Ah, sabeis? se esta barajando Tibet y Nepal en mi ruta, (q en China va a empezar a hacer calor y eso si q no, q ya soy un hombre de hielo y el Himalaya en enero esta hecho para mi) y eso incluiria el norte de India hasta Calculta… no lo se, son tonterias de estas que se me ocurren, pero puede ser, puede ser… como veis, todo esta estrictamente planeado.
    Bueno muchacha y muchacho, seguid asi de bien y ya contareis historietas, yo ahora espero que vengan fatima y una argentina a ver si salimos en un par de horas para Beijing en un tren regional. Abrazo gente!!!

  4. Ester madre said,

    diciembre 28, 2009 a 2:50 pm

    Hijica , disfruto con lo que contaís,me parece una pelicúla a lo”. Indiana
    Jones” perooo no me llega la ropa al cuerp0.
    Esta entrada ha sido muuuy emocionante .Siempre superandoos.

    BESICOS guapetones


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